Los ganglios linfáticos se inflaman constantemente por infecciones comunes (una gripa, una infección dental) y en la mayoría de los casos vuelven a su tamaño normal en pocos días. La señal de alarma es distinta: una bolita indolora, que crece con el tiempo y que persiste más de 2 a 3 semanas sin causa infecciosa clara.
Linfoma de Hodgkin: afecta principalmente a adultos jóvenes entre 20 y 40 años. Se caracteriza por ganglios inflamados e indoloros junto con sudoración nocturna, fiebre y pérdida de peso. Es uno de los cánceres con mejor pronóstico: con quimioterapia (esquema ABVD) y, si hace falta, radioterapia, la tasa de curación en etapas tempranas supera el 85%.
Linfoma No Hodgkin: agrupa más de 60 subtipos distintos, siendo los más frecuentes el linfoma difuso de células B grandes y el linfoma folicular. Los síntomas son similares (ganglios inflamados, fiebre, sudoración nocturna, cansancio), pero el tratamiento varía mucho según el subtipo: quimioterapia, inmunoterapia con rituximab, radioterapia o trasplante de médula ósea.
Diagnóstico: el estudio definitivo es una biopsia del ganglio, apoyada con tomografía, PET-scan y estudio de médula ósea para determinar la etapa.
Si tienes una bolita persistente, sobre todo acompañada de sudoración nocturna o pérdida de peso, no esperes a que "se quite sola": agenda una valoración.